domingo, 5 de mayo de 2013

Unión del principio Espiritual y de la materia

EL GÉNESIS

Los milagros y las predicciones

Allan Kardec
Capitulo XI: Génesis Espiritual

10. La materia debía ser el objeto de trabajo del espíritu, a efectos del desarrollo de sus facultades. Pero era necesario que éste pudiese actuar sobre aquélla, razón por la cual fue destinado a habitarla, así como el leñador habita en el bosque. La materia sería, a la vez, el objeto e instrumento de trabajo. Pero Dios no quiso unir al espíritu con la piedra rígida, sino que prefirió crear cuerpos organizados, flexibles y capaces de recibir los impulsos de la voluntad, que se prestasen a todos los movimientos.
El cuerpo es, a la vez, envoltura e instrumento del espíritu, y a medida que éste adquiere nuevas aptitudes se reviste de la materia apropiada al nuevo tipo de trabajo que deba realizar, exactamente como un obrero a medida que perfecciona su obra se vale del instrumentos más delicados.

11. Para ser más exactos, diremos que el espíritu mismo da forma a su envoltura y la adecúa a sus nuevas necesidades, perfeccionándola. Desarrolla y completa su organismo a medida que siente la necesidad de manifestarse nuevas facultades, es decir, posee el instrumento acorde con su inteligencia. Dios le hace entrega de los materiales; él los pone a trabajar; por ese motivo, las razas más avanzadas poseen un organismo o, si se prefiere, un órgano cerebral más perfeccionado que el de las razas primitivas. También se explica de esta manera el sello especial que el carácter del espíritu imprime a los rasgos de la fisonomía y a los gestos del cuerpo (cap. VIII: “El alma de la Tierra”).

12. Desde el instante en que un espíritu nace a la vida espiritual, debe hacer uso de sus facultades para poder avanzar. En un comienzo estas facultades son rudimentarias, revistiendo una envoltura corporal apropiada a su estado de infancia intelectual, mas a medida que sus fuerzas aumentan deja la vieja envoltura para revestir otra. Ahora bien, como en todos los tiempos ha habido mundos y éstos dieron nacimiento a cuerpos organizados, apropiados para recibir espíritus, en todos los tiempos éstos, fuese cual fuere su grado de adelantamiento, hallaron los elementos necesarios para la vida carnal.

13. Al ser exclusivamente material, el cuerpo sufre las vicisitudes de la materia. Después de haber trabajado durante algún tiempo, se desorganiza y descompone. Al no hallar elemento para su actividad, el principio vital se extingue y el cuerpo muere. Para el espíritu, el cuerpo privado de vida carece de utilidad. Entonces o abandona, como se deja una casa en ruinas o un traje ajado por el uso.

14. El cuerpo sólo es una envoltura destinada a alojar al espíritu. Poco importa su origen o los elementos que lo conforman. Aunque el cuerpo del hombre sea una creación especial, está constituido por los mismos que integran los cuerpos de los animales y es animado por el mismo principio vital, es decir, activado por idéntico fuego, así como es iluminado por la misma luz y está sujeto a vicisitudes de igual tenor e idénticas necesidades: estas aseveraciones nadie las pone en duda.
Si consideramos únicamente a la materia, haciendo abstracción del espíritu, no hay nada en el hombre que lo distinga del animal. Pero si hacemos la distinción entre el habitante y la habitación, todo cambia fundamentalmente.
Aunque un noble viva en la choza del campesino o vista el sayal del pastor, seguirá siendo un gran señor. Lo mismo sucede con el hombre. No es su vestido de carne el que lo eleva por sobre la bestia y lo convierte en un ser especial, sino su ser espiritual, su espíritu.

Un abrazo fraterno.
AMOR FRATERNAL

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