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miércoles, 8 de mayo de 2013

Afecto de los Espíritus hacia ciertas personas

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

Libro Segundo

Capitulo IX: INTERVENCIÓN DE LOS ESPÍRITUS EN EL MUNDO CORPORAL 

V.- Afecto de los Espíritus hacia ciertas personas
 
484. Los Espíritus ¿dispensan un afecto preferente a determinadas personas?
  • Los Espíritus buenos simpatizan con los hombres de bien, o que son susceptibles de mejorarse. Los Espíritus inferiores, con las personas viciosas o que pueden llegar a serlo. De ahí su apego a ellas, consecuencia de la similitud de sensaciones.
Imagen ilustrativa. Los Espíritus no tienen alas, solo sirve para demostrar el estado de bien y amor de los Espíritus superiores hacia nosotros.
485. El afecto de los Espíritus hacia ciertas personas ¿es exclusivamente moral?
  • El afecto verdadero no tiene nada de carnal: pero cuando un Espíritu se apega a una persona, no siempre lo hace por afecto, sino que en ello puede mezclarse un resabio de las pasiones humanas.
486. ¿Se interesan los Espíritus por nuestros infortunios y por nuestra prosperidad? Aquellos que nos quieren bien ¿se afligen por los males que experimentamos en vida?
  • Los Espíritus buenos hacen todo el bien que les es posible y se sienten felices por todas vuestras alegrías. Se apenan por vuestros males cuando no los sobrelleváis con resignación, porque en tal caso esas desdichas no os reportan beneficio, y sois iguales al enfermo que rechaza el brebaje amargo que habrá de curarlo.
487. ¿De qué clase de nuestros males se afligen más los Espíritus, de los físicos o de los morales?
  • Por vuestro egoísmo y dureza de corazón. De ahí procede todo. Ellos ríen, en cambio, de todos esos males imaginarios nacidos del orgullo y de la ambición, y se regocijan de aquellos que tienen por efecto el de abreviar vuestro período de pruebas.
Sabiendo los Espíritus que la vida corporal no es sino transitoria y que las tribulaciones que la acompañan son medios para llegar a un estado mejor, se apenan más por las causas morales que nos alejan de la buena senda, que por los males físicos que sufrimos y que sólo son pasajeros.
Poco se preocupan los Espíritus por las desventuras que solamente afectan nuestras ideas mundanas, del mismo modo que hacemos nosotros con las pueriles congojas de los niños.
El Espíritu, que ve en las adversidades de la vida un medio de adelanto para nosotros, las considera como la crisis momentánea que ha de salvar al enfermo. Se compadece de nuestros sufrimientos, así como nosotros nos dolemos de los de un amigo. Pero, como ve las cosas desde un punto de vista más justo, los evalúa de otro modo que nosotros, y mientras los buenos Espíritus reaniman nuestro valor en interés de nuestro propio futuro, los otros nos empujan a la desesperación, con el designio de comprometer ese futuro.

488. Nuestros parientes y amigos que nos han precedido en el regreso a la otra vida ¿tienen más simpatía por nosotros que los Espíritus que nos son extraños?
  • Sin duda, y a menudo os protegen como Espíritus, según su poder.
488 a. ¿Son ellos sensibles al afecto que les profesamos?
  • Muy sensibles, pero en cambio olvidan a quienes los han olvidado.

AMOR FRATERNAL

lunes, 6 de mayo de 2013

Influencia oculta de los Espíritus sobre nuestros pensamientos y acciones

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

Libro Segundo

Capitulo IX: INTERVENCIÓN DE LOS ESPÍRITUS EN EL MUNDO CORPORAL


II.- Influencia oculta de los Espíritus sobre nuestros pensamientos y acciones459. ¿Influyen los Espíritus sobre nuestros actos y pensamientos? 
  • A ese respecto su influjo es mayor de lo que creéis, porque con sobrada frecuencia son ellos los que os dirigen.
460. ¿Tenemos pensamientos que nos son propios y otros que se nos sugieren?
  • Vuestra alma es un Espíritu que piensa. No ignoráis que muchos pensamientos os llegan a la vez sobre un mismo asunto, y a menudo muy contrarios los unos de los otros. Pues bien, lo hay siempre vuestros y nuestros. Es eso lo que os pone en la incertidumbre, porque tenéis en vosotros dos ideas que recíprocamente se combaten.
461. ¿De qué manera podemos distinguir los pensamientos propios de aquellos otros que nos son sugeridos?
  • Cuando un pensamiento os es inspirado, viene a ser como una voz que os habla. Vuestros propios pensamientos son, por lo general, los que se os ocurren primero. Por lo demás, esa distinción no reviste para vosotros gran interés, y a menudo resulta útil no saberlo, ya que así el hombre obra con más libertad. Si se decide por el bien, lo hace de mejor gana. Si por el contrario, opta por el mal camino, mayor será su responsabilidad.
462. Los hombres de gran inteligencia y aun geniales, ¿toman siempre sus ideas de su propio acervo?
  • En ocasiones las ideas les vienen de su propio Espíritu, pero con frecuencia también les son sugeridas por otros Espíritus que los juzgan capaces de comprenderlas y dignos de transmitirlas. Cuando en sí mismos no las encuentran, apelan a la inspiración: es esta una evocación que están haciendo sin sospecharlo.
Si fuese útil que pudiéramos distinguir con claridad nuestros propios pensamientos de aquellos otros que nos son inspirados, Dios nos hubiera proporcionado el medio para hacerlo, así como nos provee el de distinguir el día de la noche. Cuando una cosa permanece en la oscuridad es porque debe ser así para nuestro bien.
 
463. Se dice a veces que el primer impulso siempre es bueno. ¿Es esto exacto?
  • Puede ser bueno o malo, conforme al grado de adelanto del Espíritu encarnado. Es siempre bueno en aquel que escucha las buenas impresiones.
464. ¿Cómo distinguir si un pensamiento que nos es sugerido procede de un Espíritu bueno o de uno malo?
  • Estudiad el asunto. Los Espíritus buenos sólo aconsejan el bien. A vosotros cabe distinguir.
465. ¿Con qué propósitos los Espíritus imperfectos nos incitan al mal?
  • Para haceros sufrir como ellos sufren.
465 a. ¿Atenúa esto sus padecimientos?
  • No, pero lo hacen por envidia de ver a seres más dichosos.
465 b. ¿Qué clase de sufrimientos quieren que experimentemos?
  • Los que resultan de ser de un orden inferior y alejado de Dios.
466. ¿Por qué permite Dios que algunos Espíritus nos empujen al mal?
  • Los Espíritus imperfectos son instrumentos destinados a probar la fe y constancia de los hombres en el bien. Tú, puesto que eres Espíritu, debes progresar en la ciencia de lo infinito, de ahí que pases por las pruebas del mal para llegar al bien. Nuestra misión consiste en ponerte en el bueno camino, y cuando actúan sobre ti malas influencias es porque tú las llamas con el deseo del mal, por cuanto los Espíritus inferiores acuden a ayudarte en el mal cuando tienes la voluntad de cometerlo: sólo pueden secundarte en el mal cuanto tú así lo quieres. Si sientes inclinación por el crimen tendrás a tu lado una nube de Espíritus que fomentarán en ti ese pensamiento. Por habrá también a tu vera otros que tratarán de influir sobre ti para el bien, lo cual restablece el equilibrio y te deja dueño de escoger.
Así deja Dios librada a nuestra conciencia la elección de la ruta que debemos seguir, y la libertad de ceder a una u otra de las influencias opuestas que sobre nosotros se ejercen.
 
467. ¿Podemos liberarnos del influjo de aquellos Espíritus que incitan al mal?
  • Sí, porque no se dedican sino a quienes los solicitan con sus deseos o los atraen con sus pensamientos.
468. Los Espíritus cuya influencia es rechazada por la voluntad del hombre ¿renuncian a sus tentativas?
  • ¿Qué otra cosa quieres que hagan? Cuando no pueden obtener nada, ceden. Sin embargo, acechan el instante propicio, como hace el gato con el ratón.
469. ¿Por qué medio se puede neutralizar el influjo de los malos Espíritus?
  • Realizando el bien, y poniendo en ello toda vuestra confianza en Dios, rechazaréis la influencia de los Espíritus inferiores y destruiréis el imperio que querrían tener sobre vosotros. Guardaos de prestar oídos a las sugestiones de aquellos Espíritus que despiertan en vosotros malos pensamientos, que fomentan la discordia entre los hombres y excitan en vosotros todas las pasiones viles. Desconfiad, sobre todo, de aquellos que halagan vuestro orgullo, porque os están tomando por vuestro lado débil. He ahí por qué Jesús os hace exclamar en la oración dominical: “Señor, no nos dejéis caer en tentación, mas líbranos del mal”.
470. Los Espíritus que tratan de inducirnos al mal y que de este modo ponen a prueba nuestra firmeza en el bien, ¿han recibido la misión de hacerlo? Y si es una misión la que están cumpliendo ¿les cabe la responsabilidad de ella?
  • Ningún Espíritu recibe la misión de hacer el mal. Cuando lo acomete, es por su propia voluntad y, por tanto, sufre sus consecuencias. Dios puede permitirle que lo haga para probaros, pero no se lo ordena, y a vosotros toca rechazarlo.
471. Cuando experimentamos un sentimiento de angustia, de ansiedad indefinible, o de satisfacción interior sin causa conocida, ¿se debe esto únicamente a una disposición física?
  • Casi siempre se trata de un efecto de comunicaciones que, sin saberlo, tenéis con los Espíritus, o que habéis mantenido con ellos durante el sueño.
472. Los Espíritus que quieren incitarnos al mal ¿lo hacen aprovechando las circunstancias en que nos hallamos, o a éstas pueden producirlas?
  • Aprovechan las circunstancias existentes, pero a menudo también las provocan, empujándoos sin que lo sepáis hacia el objeto de vuestra codicia. Así por ejemplo, un hombre encuentra en su camino una suma de dinero. No creo que sean los Espíritus los que la han dejado en tal lugar, pero sí pueden inspirar al hombre la idea de ir hacia ese lado, y entonces ellos le sugieren que se apropie el dinero, en tanto otros Espíritus le están sugiriendo que lo devuelva a su legítimo dueño. Lo propio ocurre con todas las demás tentaciones.

Un abrazo fraterno.
AMOR FRATERNAL

domingo, 5 de mayo de 2013

Unión del principio Espiritual y de la materia

EL GÉNESIS

Los milagros y las predicciones

Allan Kardec
Capitulo XI: Génesis Espiritual

10. La materia debía ser el objeto de trabajo del espíritu, a efectos del desarrollo de sus facultades. Pero era necesario que éste pudiese actuar sobre aquélla, razón por la cual fue destinado a habitarla, así como el leñador habita en el bosque. La materia sería, a la vez, el objeto e instrumento de trabajo. Pero Dios no quiso unir al espíritu con la piedra rígida, sino que prefirió crear cuerpos organizados, flexibles y capaces de recibir los impulsos de la voluntad, que se prestasen a todos los movimientos.
El cuerpo es, a la vez, envoltura e instrumento del espíritu, y a medida que éste adquiere nuevas aptitudes se reviste de la materia apropiada al nuevo tipo de trabajo que deba realizar, exactamente como un obrero a medida que perfecciona su obra se vale del instrumentos más delicados.

11. Para ser más exactos, diremos que el espíritu mismo da forma a su envoltura y la adecúa a sus nuevas necesidades, perfeccionándola. Desarrolla y completa su organismo a medida que siente la necesidad de manifestarse nuevas facultades, es decir, posee el instrumento acorde con su inteligencia. Dios le hace entrega de los materiales; él los pone a trabajar; por ese motivo, las razas más avanzadas poseen un organismo o, si se prefiere, un órgano cerebral más perfeccionado que el de las razas primitivas. También se explica de esta manera el sello especial que el carácter del espíritu imprime a los rasgos de la fisonomía y a los gestos del cuerpo (cap. VIII: “El alma de la Tierra”).

12. Desde el instante en que un espíritu nace a la vida espiritual, debe hacer uso de sus facultades para poder avanzar. En un comienzo estas facultades son rudimentarias, revistiendo una envoltura corporal apropiada a su estado de infancia intelectual, mas a medida que sus fuerzas aumentan deja la vieja envoltura para revestir otra. Ahora bien, como en todos los tiempos ha habido mundos y éstos dieron nacimiento a cuerpos organizados, apropiados para recibir espíritus, en todos los tiempos éstos, fuese cual fuere su grado de adelantamiento, hallaron los elementos necesarios para la vida carnal.

13. Al ser exclusivamente material, el cuerpo sufre las vicisitudes de la materia. Después de haber trabajado durante algún tiempo, se desorganiza y descompone. Al no hallar elemento para su actividad, el principio vital se extingue y el cuerpo muere. Para el espíritu, el cuerpo privado de vida carece de utilidad. Entonces o abandona, como se deja una casa en ruinas o un traje ajado por el uso.

14. El cuerpo sólo es una envoltura destinada a alojar al espíritu. Poco importa su origen o los elementos que lo conforman. Aunque el cuerpo del hombre sea una creación especial, está constituido por los mismos que integran los cuerpos de los animales y es animado por el mismo principio vital, es decir, activado por idéntico fuego, así como es iluminado por la misma luz y está sujeto a vicisitudes de igual tenor e idénticas necesidades: estas aseveraciones nadie las pone en duda.
Si consideramos únicamente a la materia, haciendo abstracción del espíritu, no hay nada en el hombre que lo distinga del animal. Pero si hacemos la distinción entre el habitante y la habitación, todo cambia fundamentalmente.
Aunque un noble viva en la choza del campesino o vista el sayal del pastor, seguirá siendo un gran señor. Lo mismo sucede con el hombre. No es su vestido de carne el que lo eleva por sobre la bestia y lo convierte en un ser especial, sino su ser espiritual, su espíritu.

Un abrazo fraterno.
AMOR FRATERNAL

jueves, 2 de mayo de 2013

Percepciones, sensaciones y sufrimientos de los Espíritus

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

Capitulo VI: VIDA ESPIRITISTA


III.- Percepciones, sensaciones y sufrimientos de los Espíritus
 
237. Una vez en el Mundo de los Espíritus ¿tiene todavía el alma las percepciones que poseía cuando se hallaba encarnada?
  • Sí, además de otras que no tenía entonces, porque su cuerpo era como un velo que las oscurecía. La inteligencia es un atributo del Espíritu, pero que se manifiesta con más libertad cuando éste no tiene trabas.
238. Las percepciones y conocimientos de los Espíritus ¿son indefinidos? En pocas palabras, ¿saben ellos todas las cosas?
  • Cuanto más se acercan a la perfección, tanto más saben. Si son superiores, saben mucho. En cambio, los Espíritus inferiores son más o menos ignorantes acerca de todo.
239. ¿Conocen los Espíritus el principio de las cosas?
  • Depende de su elevación y pureza. Los Espíritus inferiores no saben de ello más que los hombres.
240. ¿Tienen los Espíritus la misma noción del tiempo que nosotros?
  • No, y a esto se debe que no siempre nos comprendáis cuando se trata de establecer fechas o épocas.
Los Espíritus viven fuera del tiempo, tal como entendemos nosotros a éste. Para ellos el transcurso del tiempo se anula, si así vale decirlo, y los siglos, que tan largos nos resultan a nosotros, para ellos constituyen sólo instantes que se diluyen en la eternidad, lo mismo que las desigualdades del suelo se borran y desaparecen para aquel que se eleve en el espacio.
 
241. ¿Poseen los Espíritus, acerca del presente, una idea más precisa y justa que la que nosotros tenemos?
  • Más o menos, como la persona que ve con claridad y se forma una idea más exacta de las cosas que el ciego. Los Espíritus ven lo que no veis. Juzgan, pues, de otro modo que vosotros; pero también aquí, ello depende de su grado de elevación.
242. ¿De qué manera tienen los Espíritus conocimientos del pasado? Y tal conocimiento ¿es ilimitado para ellos?
  • El pasado, cuando de él nos ocupamos, es un presente, igual que como tú te acuerdas de una cosa que te impresionó durante tu destierro terrestre. Sólo que como nosotros, los Espíritus, no tenemos ya el velo material que oscurece tu inteligencia, recordamos cosas que a ti se te han borrado. Pero los Espíritus no conocemos todo: nuestra creación, en primer lugar.
243. ¿Conocen los Espíritus el porvenir?
  • También esto depende de su grado de perfección. Con frecuencia sólo lo entrevén, pero no siempre se les permite revelarlo. Y cuando lo ven, les parece el presente. El Espíritu ve el porvenir con mayor claridad, conforme se va acercando a Dios. Después de la muerte, el alma ve y abarca de una mirada sus pasadas emigraciones, pero no puede ver lo que Dios le prepara. Para ello precisa que esté completamente integrada con Él, tras muchas existencias.
243 a. Los Espíritus llegados a la absoluta perfección ¿tienen un conocimiento completo del futuro?
  • Completo no es el término, por cuanto sólo Dios es el soberano Señor y nadie puede igualarlo.
244. Los Espíritus ¿ven a Dios?
  • Únicamente los Espíritus superiores lo ven y comprenden. Los inferiores, por su parte, sólo lo sienten y adivinan.
244 a. Cuando un Espíritu inferior afirma que Dios le prohíbe o le permite algo ¿cómo sabe que esto proviene de Él?
  • Ese Espíritu no ve a Dios, pero siente su soberanía, y cuando algo no debe hacerse o una palabra no se tiene que pronunciar, experimenta él una especie de intuición, una invisible advertencia que le veda hacerlo. Vosotros mismos ¿no tenéis acaso presenti-mientos que son para vosotros como advertencias secretas para que hagáis o dejéis de hacer tal o cual cosa? Lo propio nos ocurre a nosotros, los Espíritus, sólo que en un grado superior, pues comprenderán que, siendo la esencia de los Espíritus más sutil que la vuestra, podemos percibir mejor las advertencias divinas.
244 a. Esa orden ¿se la transmite Dios directamente, o por intermedio de otros Espíritus?
  • No les llega de Dios en forma directa. Para comunicarse con Él hay que ser digno de ello. Dios les notifica sus órdenes sirviéndose de los Espíritus que son más elevados en perfección e instrucción.
245. La vista, en los Espíritus, ¿está circunscripta, como en los seres corpóreos?
  • No: reside en ellos.
246. ¿Necesitan los Espíritus que haya luz para ver?
  • Ven por sí mismos y no precisan luz exterior. Para ellos no hay tinieblas, excepto aquellas en que puedan encontrarse por expiación.
247. ¿Tienen los Espíritus necesidad de trasladarse para ver en dos lugares distintos? ¿Pueden ver, por ejemplo, de manera simultánea en dos hemisferios del globo?
  • Como el Espíritu se traslada con la velocidad del pensamiento, se puede decir que ven en todas partes a la vez. Su pensamiento puede irradiar e ir al mismo tiempo a muchos puntos diferentes, pero esa facultad depende de su grado de pureza. Cuanto menos purificado esté, tanto menor será su vista. Sólo los Espíritus superiores son capaces de tener una visión de conjunto.
En los Espíritus, la facultad de ver es una propiedad inherente a su naturaleza que reside en todo su Ser, así como la luz está en todas las partes de un cuerpo luminoso. Es una especie de lucidez universal que se extiende a todo, abarcando a la par al espacio, el tiempo y las cosas, y para la cual no existen ni tinieblas ni obstáculos materiales. Se comprenderá que así debe ser, puesto que en el hombre la vista opera mediante el funcionamiento de un órgano impresionado por la luz; si no hay luz está aquél en la oscuridad. En cambio, en el Espíritu, la facultad de ver es un atributo de sí mismo, independientemente de todo agente externo, de ahí que su vista no esté supeditada a la luz. (Véase “Ubicuidad”, parágrafo 92.)
 
248. ¿Ve el Espíritu las cosas con tanta nitidez como nosotros?
  • Con mayor nitidez, por cuanto su vista penetra lo que no podéis vosotros penetrar. Nada la oscurece.
249. ¿Percibe el Espíritu los sonidos?
  • Sí, y capta además otros que vuestros sentidos limitados no pueden percibir.
249 a. La facultad de oír ¿reside en todo su Ser, como la de la vista?
  • Todas las percepciones son atributos del Espíritu y forman parte de su Ser. Cuando se halla revestido de un cuerpo material, aquéllas sólo le llegan por conducto de sus órganos, pero en estado de libertad las percepciones dejan de estar localizadas.
250. Siendo las percepciones atributos del Espíritu mismo ¿le es posible sustraerse a ellas?
  • El Espíritu sólo mira y escucha lo que quiere ver y oír. Decimos esto como una generalización y, sobre todo, en lo que concierne a los Espíritus elevados, pues los imperfectos oyen y ven a menudo, quieran o no, aquello que puede resultar útil para su perfeccionamiento.
...
253. ¿Experimentan los Espíritus nuestras necesidades y sufrimientos físicos?
  • Los conocen porque los han padecido, pero no los experimentan como vosotros, en lo material, puesto que son Espíritus.
254. Los Espíritus ¿sienten fatiga y necesidad de reposo?
  • No pueden cansarse del modo que lo entendéis vosotros y, en consecuencia, no tienen necesidad de vuestro reposo físico, desde que no poseen órganos cuyas energías deban ser recuperadas. Pero sí descansa el Espíritu en el sentido de que no se halla en constante actividad. No actúa de una manera material. Su acción es por entero intelectiva, y su reposo, completamente moral. Vale significar, que hay momentos en que su pensamiento cesa de estar activo y no se concentra en un objeto determinado. Se trata para él de un verdadero descanso, pero no comparable con el del cuerpo. La especie de fatiga que pueden experimentar los Espíritus está en razón de su inferioridad, porque cuanto más elevados son, tanto menos reposo necesitan.
255. Cuando un Espíritu asegura que sufre ¿qué clase de padecimiento es el suyo?
  • Angustias morales, que lo torturan más dolorosamente que los sufrimientos físicos.
256. ¿A qué se debe, entonces, que algunos Espíritus se hayan quejado de sentir frío o calor?
  • Recuerdo de lo que habían experimentado en vida, a veces tan penoso como la realidad misma. Es muchas veces una comparación mediante la cual –a falta de otra mejor- expresan el estado en que se encuentran. Cuando se acuerdan de su cuerpo experimentan una especie de impresión, como cuando un hombre se quita la capa y un rato más tarde cree llevarla todavía.

AMOR FRATERNAL



miércoles, 1 de mayo de 2013

Espíritus errantes

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

Capitulo VI: VIDA ESPIRITISTA

I.- Espíritus errantes
223. ¿Reencarna el alma de inmediato, después de su separación del cuerpo?
  • A veces inmediatamente, pero casi siempre después de intervalos más o menos largos. En los mundos superiores la reencarnación es en casi todos los casos inmediata. Por ser menos grosera la materia corporal, el Espíritu encarnado goza en ella de casi todas sus facultades de Espíritu. Su estado normal es el de vuestros sonámbulos lúcidos.
224. ¿Qué es el alma en el intervalo de las encarnaciones?
  • Un Espíritu errante que aspira a un nuevo destino y lo espera.
224 a. ¿Cuánto pueden durar tales intervalos?
  • Desde unas pocas horas hasta unos cuantos millares de siglos. Por lo demás, no hay, en rigor, un límite extremo asignado al estado errante, que puede prolongarse muchísimo tiempo pero que, sin embargo, jamás es perpetuo. Tarde o temprano, siempre encuentra el Espíritu oportunidad de recomenzar una existencia que servirá para la purificación de sus vidas anteriores.
224 b. Esa duración ¿se halla subordinada a la voluntad del Espíritu o puede serle impuesta como expiación?
  • Es una consecuencia del libre arbitrio. Los Espíritus saben perfectamente lo que hacen, pero hay también algunos para quienes es una punición infligida por Dios. Otros piden que se prolongue con el objeto de continuar estudios que sólo pueden hacerse con provecho en el estado de Espíritu.
225. La erraticidad ¿es por sí misma un signo de inferioridad en los Espíritus?
  • No, por cuanto hay Espíritus errantes de todos los grados. La encarnación constituye un estado transitorio, ya lo hemos dicho: en su estado normal el Espíritu se halla despojado de la materia.
226. ¿Es posible afirmar que todos los Espíritus que no están encarnados son errantes?
  • Los que deben reencarnar, sí. Pero los Espíritus puros que han llegado a la perfección no son errantes: su estado es definitivo.
En lo que se refiere a sus cualidades íntimas, los Espíritus son de diferentes órdenes o grados, que van recorriendo sucesivamente, a medida que se purifican. Como estado, pueden tener los de: encarnados, esto es, unidos a un cuerpo; errantes, o sea, despojados del cuerpo material y esperando una nueva encarnación a fin de progresar, y Espíritus puros, vale decir, perfectos y que no tienen ya necesidad de encarnación.
 
227. ¿De qué manera se instruyen los Espíritus errantes? Sin duda no lo hacen del mismo modo que nosotros…
  • Estudian su pasado y buscan los medios de elevarse. Ven, observan lo que ocurre en los lugares que recorren. Escuchan los discursos de los hombres esclarecidos y los consejos de los Espíritus más elevados que ellos, y esto les da ideas que no tenían.
228. ¿Conservan los Espíritus algunas de las pasiones humanas?
  • Los Espíritus elevados, al perder su envoltura, sólo conservan las pasiones del bien. Pero los Espíritus inferiores continúan con las malas. De lo contrario pertenecerían a la primera jerarquía.
229. ¿Por qué los Espíritus, al dejar la Tierra, no se liberan de todas sus malas pasiones, puesto que ven sus inconvenientes?
  • Tienes en ese mundo a personas que son envidiosas en extremo: ¿crees acaso que tan pronto como lo abandonan pierden ese defecto? Les queda, luego que parten de la Tierra, sobre todo a aquellos que han alimentado pasiones muy intensas, una especie de atmósfera que los circunda y les comunica todas esas cosas nocivas, porque el Espíritu no está desprendido por completo. Sólo por momentos entrevé la verdad, como para señalarle el buen camino.
230. ¿Progresa el Espíritu en estado errante?
  • Puede mejorar mucho, pero siempre según sean su voluntad y su deseo. Mas es en la existencia corpórea donde pone en práctica las nuevas ideas que ha adquirido.
231. Los Espíritus errantes ¿son dichosos o desventurados?
  • Más o menos, conforme a su mérito. Sufren pasiones cuyo resabio han conservado, o son felices, según estén más o menos desmaterializados. En estado errante, el Espíritu entrevé lo que le falta para ser dichoso, y entonces busca los medios de alcanzarlo. Pero no siempre se le permite reencarnar a voluntad, y esto constituye un castigo.
232. En estado errante ¿pueden los Espíritus ir a todos los mundos?
  • Según: cuando el Espíritu ha dejado el cuerpo no se halla por eso enteramente desprendido de la materia y pertenece aún al mundo en que ha vivido, o a un mundo de igual grado, a menos que en el transcurso de su vida se haya elevado, y en esto reside el objetivo a que debe tender, sin lo cual no se perfeccionaría jamás. Sin embargo, puede trasladarse a ciertos mundos superiores, pero en tal caso estará allí como un extranjero. No hace más que entreverlos, si así vale decirlo, y eso es lo que le infunde el deseo de perfeccionarse para ser digno de la felicidad que allí se goza y poder habitarlos más tarde.
233. Los Espíritus ya depurados ¿vienen a los mundos inferiores?
  • Lo hacen con frecuencia, a fin de ayudarles a progresar. A no ser por ellos, esos mundos se encontrarían librados a sí mismos, sin guías que los dirigieran.

Un abrazo fraterno.
AMOR FRATERNAL

martes, 23 de abril de 2013

Sexo en los Espíritus / Parentesco filiación

El Libro de los Espíritus

Libro Segundo: MUNDO ESPIRITISTA O DE LOS ESPIRITUS
Capitulo IV: PLURALIDAD DE EXISTENCIA

200. ¿Tienen sexo los Espíritus?
  • No, en el sentido en que vosotros lo entendéis, por cuanto los sexos dependen del organismo. Hay entre ellos amor y simpatía, pero basados en la afinidad de sentimientos.
201. El Espíritu que ha animado el cuerpo de un hombre ¿puede en una nueva existencia animar el de una mujer, y viceversa?
  • Sí, son los mismos Espíritus los que animan a hombres y mujeres.
202. Cuando se es Espíritu ¿se prefiere encarnar en el cuerpo de un hombre o en el de una mujer?
  • Esto importa poco al Espíritu. Depende de las pruebas por las que tenga que pasar.
Los Espíritus encarnan en hombres o mujeres, pues no poseen sexo. Como deben progresar en todos sentidos, cada sexo, así como cada posición social, les ofrece pruebas y deberes particulares y la ocasión de cosechar experiencias. El que hubiera sido siempre hombre sólo sabría lo que saben los hombres.

VII.- Parentesco, filiación

203. ¿Transmiten los padres a sus hijos una porción de su alma, o sólo se limitan a darles la vida animal, a la cual, otra alma, brinda la vida moral?
  • Sólo la vida animal, puesto que el alma es indivisible. Un padre torpe puede tener hijos talentosos, y a la inversa.
204. Ya que hemos tenido muchas existencias ¿Se remonta el parentesco más allá de nuestras vida actual?
  • No podría ser de otra manera. La sucesión de existencias corpóreas establece entre los Espíritus vínculos que se remontan a vuestras vidas anteriores. A menudo nace de ahí la simpatía entre vosotros, y también el que algunos Espíritus os parezcan extraños.
205. A los ojos de ciertas personas la doctrina de la reencarnación parece destruir los lazos de familia al hacerlos remontarse más allá de su actual existencia.
  • Los amplía, no los destruye. Fundándose el parentesco en afectos anteriores, los vínculos que unen a los miembros de una misma familia son menos precarios. La doctrina de la reencarnación aumenta los deberes de la fraternidad, ya que en vuestro vecino o servidor puede encontrarse un Espíritu que ha estado unido a vosotros por los lazos de la sangre.
205 a. Sin embargo, disminuye la importancia que algunos atribuyen a la filiación, puesto que se puede haber tenido por padre a un Espíritu que haya pertenecido a otra raza, o que viviera en una situación completamente distinta.
  • Es cierto, pero esa importancia se basa en el orgullo. Lo que la mayoría honra en sus antepasados son los títulos, el rango, la fortuna. Uno que se ruborizaría por haber tenido como abuelo a un honrado zapatero, se jactaría en cambio si descendiera de un gentil-hombre libertino. Pero, por más que digan o hagan, no impedirán que las cosas sean como son, porque Dios no ha fundamentado sobre la vanidad de ellos las leyes de la Naturaleza.
206. Del hecho de que no haya filiación entre los Espíritus de los descendientes de una misma familia, ¿se podrá inferir que el culto de los antepasados sea una cosa ridícula?
  • Con seguridad que no, porque se debe ser dichoso de pertenecer a una familia en la cual hayan encarnado Espíritus elevados. Aun cuando los Espíritus no proceden los unos de los otros, no por eso dejan de profesar afecto a los que están ligados a ellos por los lazos familiares, porque esos Espíritus a menudo han sido atraídos a tal o cual familia por simpatía o por vínculos anteriores. Pero creed que los Espíritus de vuestros antecesores no se sienten honrados en modo alguno por el culto que les profesáis sobre la base del orgullo. Su mérito no se transmitirá a vosotros sino en la medida en que os esforcéis por seguir los buenos ejemplos que os han dejado, y únicamente entonces vuestro recuerdo podrá no sólo resultarles agradable, sino también serles útil.
Un abrazo fraterno.
AMOR FRATERNAL

Transmigración progresiva

El Libro de los Espíritus

Libro Segundo: MUNDO ESPIRITISTA O DE LOS ESPÍRITUS
Capirtulo IV: PLURALIDAD DE EXISTENCIA

VI.- Transmigración progresiva

189. ¿Goza el Espíritu de la plenitud de sus facultades desde el principio de su formación?
  • No, porque el Espíritu, igual que el hombre, tiene también su infancia. En su origen, los Espíritus sólo poseen una existencia instintiva y apenas si tienen conciencia de sí mismos y de sus actos. La inteligencia se desarrolla sólo poco a poco.
190. ¿Cuál es el estado del alma en su primera encarnación?
  • El estado de la infancia en la vida corporal. Su inteligencia despunta apenas. El alma se ensaya para la vida.
191. Las de nuestros salvajes ¿son almas en estado de infancia?
  • Infancia relativa, pues son almas ya desarrolladas, que poseen pasiones.
191 a. En consecuencia, ¿las pasiones constituyen un signo de desarrollo?
  • De desarrollo, sí; pero no de perfección. Son un indicio de actividad y de la conciencia del yo, en tanto que en el alma primitiva la inteligencia y la vida se hallan en estado de germen.
En su conjunto, la vida del Espíritu recorre las mismas fases que observamos en la existencia corporal. Pasa gradualmente del estado de embrión al de la infancia, para llegar, tras una sucesión de períodos, al estado de adulto, que es el de perfección, con la diferencia de que en la vida del Espíritu, no hay declinación ni decrepitud, como en la vida corporal acontece. Difiere, además, en que su existencia, que tuvo un comienzo, no tendrá un fin; en que necesita un tiempo inmenso, desde nuestro punto de vista, para pasar de la infancia espírita a un completo desarrollo, y su progreso se cumple no en una sola esfera, sino pasando por mundos diversos. La vida del Espíritu está integrada, pues, por un serie de existencias corporales, cada una de las cuales representa para él una oportunidad de progreso, del modo que cada vida corporal se compone de una serie de días, en cada uno de los cuales adquiere el hombre un poco más de experiencia e instrucción. Pero, así como en la vida humana existen jornadas que no aportan ningún fruto, así también en la del Espíritu hay existencias corporales que no dan provecho alguno, porque no supo aprovecharlas.
 
192. ¿Es posible ya, en esta vida, y por medio de una conducta perfecta, franquear todos los grados y convertirse en Espíritu puro, sin pasar por los grados intermedios?
  • No, porque lo que el hombre considera perfecto está lejos de serlo. Hay cualidades que desconoce y no puede comprender. Podrá ser tan perfecto como lo permita su naturaleza terrena, pero ello no será la absoluta perfección... el Espíritu debe progresar en conocimientos y en moralidad. Si sólo avanzó en uno de esos sentidos, precisa que adelante en el otro para alcanzar el punto más alto de la escala. Pero, cuanto más progrese el hombre en su vida presente, menos largas y penosas resultarán para él las pruebas que sigan.
192 a. ¿Puede el hombre asegurarse en esta vida una existencia futura menos llena de amargura?
  • Por cierto que sí, le cabe abreviar la longitud y las dificultades del camino. Sólo el despreocupado se encuentra siempre en el mismo punto.
193. ¿Podrá un hombre, en sus nuevas existencias, descender a un punto más bajo que aquel en que se hallaba?
  • En su posición social, sí; pero como Espíritu, no.
194. El alma de un hombre de bien ¿puede, en una nueva encarnación, animar el cuerpo de un malhechor?
  • No, puesto que no le es posible degenerar.
194 a. El alma de un perverso ¿podría convertirse en la de un hombre de bien?
  • Sí, si se ha arrepentido, y en tal caso se trata de una recompensa.
La marcha de los Espíritus es progresiva y jamás retrocede. Se elevan ellos de manera gradual en la jerarquía y no descienden del rango que han alcanzado. En sus diversas existencias corporales pueden descender en su condición humana, pero no como Espíritus. Así, el alma de un poderoso de la Tierra podrá más tarde animar el cuerpo del más humilde de los artesanos, y viceversa. Porque las categorías entre los humanos están, a menudo, en razón inversa de la elevación de los sentimientos morales. Herodes era rey, y Jesús, carpintero.
 
195. La posibilidad de mejorar en otra existencia ¿no puede inducir a ciertas personas a perseverar en un mal camino, por pensar que podrán siempre corregirse más tarde?
  • El que así piense no cree en nada y la idea de un castigo eterno ya no le hace mella, porque su razón la rechaza, y tal idea lleva a la incredulidad acerca de todo. Si sólo se hubieran empleado medios racionales para conducir a los hombres no existirían hoy tantos escépticos. Un Espíritu imperfecto podrá pensar, en su vida corporal, como tú acabas de decirlo, pero una vez desprendido de la materia reflexionará de otra manera, y pronto comprenderá que ha hecho mal sus cálculos, y es entonces que adquirirá un concepto distinto para aplicar en una nueva existencia. Así se lleva a cabo el progreso, y he aquí por qué tenéis en la Tierra unos hombres más adelantados que otros. Unos tienen ya una experiencia que otros no poseen aún, pero que adquirirán poco a poco. De ellos depende acelerar su progreso o retardarlo indefinidamente.
El hombre que se halle en mala posición deseará cambiarla lo antes posible. El que esté persuadido de que las adversidades de esta vida son la consecuencia de sus imperfecciones, tratará de asegurarse una nueva existencia menos penosa. Y este pensa-miento lo apartará más de la senda del mal que la idea del fuego eterno, en el cual no cree.
 
196. Puesto que no pueden los Espíritus mejorar si no es sufriendo las congojas de la existencia corpórea, ¿se deduce de ello que la vida material sería una especie de tamiz o depuratorio por el que deben pasar los Seres del Mundo Espírita para llegar a la perfección?
  • Sí, eso es precisamente. Mediante tales pruebas mejoran, evitando el mal y practicando el bien. Pero sólo después de muchas encarnaciones o depuraciones sucesivas alcanzan, en un tiempo más o menos prolongado, según hayan sido sus esfuerzos, la meta a la cual tienden.
196 a. ¿El cuerpo es el que influye sobre el Espíritu para mejorarlo, o el Espíritu el que influye sobre el cuerpo?
  • Tu Espíritu lo es todo. Tu cuerpo constituye una vestidura que entra en putrefacción: he ahí todo…
Hallamos una comparación material de los diversos grados de depuración del alma en el zumo de la uva. Contiene éste licor denominado espíritu o alcohol, pero debilitado por una cantidad de materias extrañas que alteran su esencia. Sólo alcanza la absoluta pureza tras varias destilaciones, en cada una de las cuales se va despojando de alguna impureza. El cuerpo es el alambique en el que debe entrar para depurarse. Las materias debe tener el mérito de sus acciones, así como le cabe la responsabilidad de ellas...

AMOR FRATERNAL

martes, 16 de abril de 2013

Relaciones de ultra-tumba

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

Libro Segundo: MUNDO ESPIRITISTA O DE LOS ESPÍRITUS
Capitulo VI: VIDA ESPIRITISTA

VI.- Relaciones de ultratumba

274. Los diferentes grados de Espíritus ¿establecen entre sí una jerarquía de poderes? ¿Hay entre ellos subordinación y autoridad?
  • Sí, y muy grande. Los Espíritus tienen unos sobre otros una autoridad relacionada con su superioridad, la que ejercen por medio de un ascendiente moral irresistible.
274 a. ¿Les es posible a los Espíritus inferiores sustraerse a la autoridad de los que son superiores a ellos?
  • Ya lo dije: irresistible.
275. El poder y la consideración de que ha disfrutado un hombre en la Tierra ¿le otorga una supremacía en el Mundo de los Espíritus?
  • No, porque en él los pequeños serán ensalzados, y los grandes, humillados. Lee los Salmos.
275 a. ¿Cómo debemos entender ese ensalzamiento y esa humillación?
  • ¿No sabes tú que los Espíritus pertenecen a diversas graduaciones, según su mérito? Pues bien, el más grande en la Tierra puede hallarse en la última categoría entre los Espíritus, al paso que su servidor estará en la primera. ¿Comprendes esto? ¿O acaso no dijo Jesús: Todo aquel que se humille será elevado, y todo aquel que se eleve será humillado?
276. El que ha sido grande en la Tierra y se encuentra ahora inferior entre los Espíritus ¿siente humillación por eso?
  • Con frecuencia una humillación muy grande, sobre todo si era orgulloso y envidioso.
278. Los Espíritus de los diversos órdenes ¿están mezclados?
  • Sí y no. Esto es, se ven, pero se distinguen unos de otros. Se rehúyen o se acercan, según sea la afinidad o antipatía de sus respectivos sentimientos, igual que como sucede entre vosotros. Es todo un mundo, del cual el vuestro es un reflejo oscurecido. Los del mismo rango se reúnen por una especie de afinidad y forman grupos o familias de Espíritus, ligados por la simpatía y por el objetivo que se proponen. Los buenos, por el deseo de hacer el bien; los malos, por el de realizar el mal, o por la vergüenza de sus faltas y la necesidad de encontrarse entre Seres semejantes a ellos.
Así como una gran ciudad, donde los hombres de toda categoría y condición se ven y se encuentran sin por ello confundirse; donde las sociedades se forman por la analogía de los gustos; donde vicio y virtud se codean sin decirse nada.
 
279. ¿Todos los Espíritus pueden acercarse recíprocamente?
  • Los buenos van a todas partes, y precisa que así sea para que puedan ejercer su influencia sobre los malos. Pero las regiones habitadas por los buenos están prohibidas para los Espíritus imperfectos, a fin de que éstos no puedan llevar a ellas la perturbación de las malas pasiones.
280. ¿Qué clase de relaciones existen entre los buenos y los malos Espíritus?
  • Los buenos tratan de combatir las malas tendencias de los otros a fin de ayudarlos a ascender. Se trata de una misión.
281. ¿Por qué los Espíritus inferiores se complacen en inducirnos al mal?
  • Por el despecho de no haber merecido estar entre los buenos. Su deseo es impedir, todo lo que puedan, que los Espíritus aún inexperientes lleguen al bien supremo. Quieren hacer experimentar a los demás lo que ellos mismos sienten. ¿No veis este mismo acontecer entre vosotros?
282. ¿Cómo se comunican entre sí los Espíritus?
  • Les basta mirarse para comprenderse. La palabra es material, constituye el reflejo de la facultad del Espíritu. El fluido universal establece entre ellos una comunicación constante; es el vehículo de la transmisión del pensamiento, como para vosotros el aire es el vehículo del sonido. Una especie de telégrafo universal, que une a todos los mundos y permite a los Espíritus comunicarse de un globo a otro.
283. ¿Pueden los Espíritus ocultarse mutuamente sus pensamientos, y esconderse los unos de los otros?
  • No, para ellos todo se halla a la vista, en especial cuando son perfectos. Podrán alejarse, pero siempre se ven. Esta no es, sin embargo, una regla absoluta, porque algunos Espíritus pueden muy bien tornarse invisibles para otros Espíritus, si conceptúan útil proceder así.
284. ¿Cómo los Espíritus, que ya no tienen cuerpo, pueden comprobar su individualidad y distinguirse de los otros Seres espirituales que les rodean?
  • Verifican su individualidad mediante el periespíritu, que los hace distintos a unos de los otros, igual que entre los hombres el cuerpo.
285. ¿Se reconocen los Espíritus por haber convivido en la Tierra? ¿Reconoce el hijo a su padre, el amigo al amigo?
  • Sí, y así de generación en generación.
285 a. Los hombres que se conocieron en la Tierra ¿cómo se reconocen en el Mundo de los Espíritus?
  • Vemos nuestra pasada vida y leemos en ella tal como si fuese un libro. Al contemplar el pasado de nuestros amigos y enemigos asistimos a su tránsito de la vida a la muerte.
286. Al dejar sus despojos mortales ¿ve de inmediato el alma a sus parientes y amigos que partieron con precedencia al Mundo de los Espíritus?
  • “De inmediato” no es la expresión correcta. Porque, como hemos dicho, necesita algún tiempo para volver en sí y sacudirse el velo de la materia.
287. ¿Cómo es recibida el alma a su retorno al Mundo de los Espíritus?
  • La del justo, como un hermano bien amado a quien se esperaba desde mucho tiempo atrás. La del ruin, como un Ser a quien se desprecia.
288. ¿Qué sentimiento experimentan los Espíritus impuros al ver llegar a otro Espíritu malvado?
  • Los malos se satisfacen de ver Seres semejantes y privados, como ellos, de la infinita felicidad, así como en la Tierra acontece a un bribón entre sus iguales.
289. Cuando dejamos la Tierra ¿acuden a veces nuestros parientes y amigos a recibirnos?
  • Sí, se presentan ante el alma a la que profesan afecto, la felicitan como a la vuelta de un viaje, si ha escapado a los peligros del camino, y la ayudan a desprenderse de los lazos corporales. Es un favor que se otorga a los Espíritus buenos cuando aquellos que los han amado vienen a su encuentro, mientras que el que está mancillado permanece en el aislamiento, o sólo le rodean Espíritus semejantes a él; esto último constituye un castigo.
290. Los parientes y amigos ¿se hallan siempre reunidos después de su muerte?
  • Ello depende de su elevación y del camino que sigan para su progreso. Si uno de ellos está más adelantado y marcha más rápido que otro, no podrán permanecer juntos. En ocasiones les será posible verse, pero sólo estarán reunidos en los casos en que puedan marchar a la par, o cuando hayan alcanzado igual grado de perfecciona-miento. Por otra parte, el no poder ver a sus parientes y amigos es a veces una punición.

AMOR FRATERNAL

lunes, 15 de abril de 2013

Angeles y demonios

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

Libro Segundo: MUNDO ESPIRITISTA O DE LOS ESPÍRITUS

Capitulo I: DE LOS ESPÍRITUS


128. Los Seres que denominamos ángeles, arcángeles y serafines ¿integran una categoría especial, de naturaleza diferente a la de los otros Espíritus?
  • No: son los Espíritus puros, los que se hallan en el peldaño más alto de la escala y reúnen todas las perfecciones.
La palabra ángel despierta generalmente la idea de la perfección moral. Sin embargo, a menudo suele aplicarse a todos los Seres buenos y malos que están fuera de la humanidad. Se dice: el ángel bueno y el ángel malo; el ángel de la luz y el ángel de las tinieblas. En este caso, es sinónimo de Espíritu o de genio. Nosotros lo tomamos aquí en su buena acepción.
 
129. Los ángeles ¿han recorrido todos los grados?
  • Los recorrieron todos, pero, como hemos dicho ya, unos aceptaron su misión sin protestar y han llegado más pronto. Otros, en cambio, pusieron un tiempo más o menos prolongado para alcanzar la perfección.
130. Si la opinión que admite la existencia de Seres creados perfectos y superiores a todas las demás criaturas es errónea, ¿cómo se explica que esté en la tradición de casi todos los pueblos?
  • Debes saber que tu mundo no existe de toda eternidad y que, mucho tiempo antes que él existiera, ya había Espíritus que habían alcanzado el grado supremo. Así pues, los hombres han podido creer que aquéllos habían sido siempre perfectos.
131. ¿Hay demonios, en el sentido que se da a esta palabra?
  • Si los hubiera, serían obra de Dios, y ¿sería Dios justo y bueno si hubiese creado Seres eternamente consagrados al mal y desdichados? Si existen demonios, los hay en tu mundo inferior y en otros similares donde ellos residen. Han sido los hombres hipócritas los que hicieron de un Dios justo un dios ruin y vengativo, y que creen serle agradables mediante las abominaciones que en su nombre se cometen.
La palabra demonio sólo implica la idea de Espíritu malo en su significado moderno, pues el vocablo griego daimôn, del que deriva, significa “genio, inteligencia”, y se aplicaba a los Seres incorpóreos, buenos o malos, sin distinción.
Los demonios, conforme a la significación vulgar de la palabra, se supone que son Seres esencialmente malévolos. Como todas las cosas, constituirían una creación de Dios. Ahora bien, Dios, que es soberanamente justo y bueno, no puede haber creado Seres dedicados al mal por su propia naturaleza y condenados eternamente. Y si no fueran obra de Dios, serían por tanto eternos como Él, en cuyo caso habría muchas Potencias Soberanas.
La primera condición de toda doctrina consiste en ser lógica. Y la de los demonios, en el sentido absoluto, carece de esa base esencial. Que en las creencias de los pueblos atrasados, que no conocen los atributos de Dios y admiten divinidades maléficas, se admitan asimismo los demonios, es concebible. Pero, para cualquiera que considere a la bondad de Dios como un atributo por excelencia será ilógico y contradictorio suponer que Él haya podido crear Seres consagrados al mal y destinados a practicarlo a perpetuidad, porque esto equivale a negar su bondad. Los partidarios de los demonios se apoyan en las palabras de Cristo, y por cierto que no seremos nosotros quienes discutamos la autoridad de su enseñanza, la cual querríamos ver en el corazón más que en los labios de los hombres. Pero ¿están bien seguros del sentido que Cristo da a la palabra demonio? ¿No saben acaso que la forma alegórica es una de las características que distinguen su lenguaje? ...
Los hombres han hecho con los demonios lo mismo que hicieron en relación a los ángeles: así como creyeron en Seres perfectos de toda eternidad, de la misma manera han tomado a los Espíritus inferiores por Seres perpetuamente malos. En consecuencia, la palabra demonio debe entenderse como refiriéndose a los Espíritus impuros, que muchas veces no son mejores que los designados con aquel nombre, pero con la diferencia de que su estado es sólo transitorio. Son Espíritus imperfectos que murmuran contra las pruebas que sufren y que, por lo mismo, han de padecerlas durante más tiempo, pero llegarán a su vez a la perfección cuando tengan la voluntad de lograrla. Así pues, podríamos aceptar el vocablo demonio con esa restricción. Pero, como en la actualidad se le entiende en un sentido exclusivo, pudiera inducir a error, llevando a creer en la existencia de Seres especiales, creados para el mal....

AMOR FRATERNAL