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viernes, 6 de enero de 2017

MEDICINA HOLISTICA

SENDEROS DE LIBERACIÓN

Por el Espíritu MANUEL P. DE MIRANDA 
DIVALDO PEREIRA FRANCO

El escenario especial era una invitación para la reflexión, un mensaje superior de sensibilidad.
Enclavado en pleno corazón de la naturaleza, se asemejaba a un teatro griego, sin las paredes circundantes, bañado por la tenue claridad de un largo atardecer.
Nos reuníamos allí, algunos millares de oyentes interesados en las conferencias semanales
que estudiaban y discutían temas pertinentes al futuro de la humanidad terrestre.
Los oradores eran convidados conformes sus especialidades y de acuerdo con el abordaje de los asuntos, por eso mismo eran cautivantes, arrebatadores.
En aquella oportunidad, el expositor era el Dr. José Carneiro de Campos, médico bahiano
que había contribuido grandemente para el desarrollo y práctica del sacerdocio al que dedicara, en la condición de verdadero apóstol.
En cuanto una perfumada brisa se mantenía sobre el ambiente Petitinga y nosotros, nos
acomodamos entre los muchos interesados y aguardamos la elocución.
Presentado por un venerado Benefactor, en pocas palabras, sin las referencias vacías e innecesarias, el amigo asomó a la tribuna y después de los cordiales saludos, comenzó su oración:

-“La perfecta interacción mente-cuerpo, espíritu-materia constituye desde ya la base de la actual modelo holístico para la salud. La anterior separación cartesiana de esos elementos que constituyen un todo, contribuyó para que la terapia médica delante de las enfermedades tuviese aplicaciones aisladas, desasociando la influencia de uno sobre el otro, con la preponderancia de los efectos de cada uno de ellos en el paisaje del equilibrio orgánico, así como de la dolencia.

“Cada vez más se evidencia que en la raíz de muchos males está actuando la voluntad del
paciente, que se complace en la conservación del estado que experimenta, negándose, conscientemente o inconscientemente, a la recuperación. Por consecuencia, se multiplican las técnicas de auto-curación y mediante éstas, son colocados a disposición del enfermo los recursos que él debe mover en beneficio propio, librándose de los mecanismos de apoyo a través de los cuales disimula los conflictos, estrés y malestares íntimos que subyacen en su vida cotidiana.”

Luego de hacer una pausa, a fin de que pudiésemos retener la tesis, prosiguió con voz agradable:

-“Las tensiones mal dirigidas y soportadas por largos períodos, cuando cesan, son sustituidas por molestias de largo porte, en el área de los desequilibrios físicos, dando génesis a cánceres, crisis asmáticas, insuficiencia respiratoria, etc. Otras veces propician estados esquizofrénicos, catatónicos, neuróticos, psicóticos, profundamente perturbadores. Cuando afectan el área del comportamiento moral, conducen a la ingestión y uso de drogas adictivas, alcoholes, tabaquismo, que representan formas de enfermedades sociales, degradando al grupo humano que padece su presencia perniciosa.
“La influencia de la mente sobre el cuerpo es de gran significado para la salud, por estimular o retener la energía que la sustenta y cuando es bloqueada por el psiquismo perturbado, cede campo a la proliferación de gérmenes que se le instalan , fomentando los disturbios que se catalogan como dolencias. De la misma forma, la acción de la voluntad aplicada con equilibrio en favor de la armonía personal desbloquea las áreas interrumpidas y la energía de nutrición de las células pasa a revitalizarlas, restableciendo el campo de desarrollo benigno de la salud.”

Nuevamente hizo un oportuno silencio y luego agregó:

 -“La causalidad del comportamiento psicofísico del individuo se encuentra en el ser espiritual, artífice de la existencia corpórea, que conduce factores básicos de la felicidad y de la desgracia, que se originan en sus experiencias dichosas o desventuradas, responsables por la energía saludable o no que constituye su organismo, así como por la voluntad ajustada o descontrolada, que le indica el psiquismo. El ser interior se refleja en el soma, que solo se recompone y renueva bajo la acción de la conducta mental y moral dirigida hacia el equilibrio de las emociones y de la existencia. La acción de la voluntad, en el restablecimiento de la salud o en sustento de la dolencia, es de resultado ponderable, repercutiendo en los estados de armonía o en los conflictos que se originan en la presencia o ausencia de la conciencia de culpa imponiendo reparación. El estrés y los traumas prolongados desgastan los controles retentivos del bienestar y desatan las emociones que generan la desorganización celular.

“Delante de cualquier problema en el área de la salud, la concientización del paciente cuanto al poder que dispone para la auto-curación, desde que lo desee sinceramente, es de primordial importancia, posibilitándole la visión de un cuadro optimista, que le ofrecerá la restauración personal.

“En todos los individuos, hay casi una tendencia hacia la auto-compasión, la autodestrucción, la venganza contra los otros en desagravio inconsciente por acontecimientos que le son desagradables. Ante la imposibilidad de asumir esa realidad exteriormente, transforman tal aptitud en enfermedades, estimulando la degeneración de las células que aceleran su multiplicación, formando tumores cancerígenos, matando las defensas inmunológicas, prestándose a las infecciones, a las contaminaciones que perturban la maquinaria orgánica y fomentan la instalación de las enfermedades.”

La asamblea silenciosa acompañaba su razonamiento claro, maravillada.
Dando mayor énfasis a las palabras, prosiguió:

 -“Es común que personas portadoras de neoplasia maligna y otras dolencias, cuando recuperan la salud se sienten sorprendidas y algo decepcionadas, tan acostumbradas se encontraban con el impositivo mortificante de que eran objeto. Por otro lado, se dan cuenta que la familia ya no les dispensa la misma atención y el grupo social también se desinteresa por sus vidas, despreocupándose con relación a las mismas. Sintiéndose aisladas, pierden la motivación para vivir, crean recidivas o facilitan la presencia de otras enfermedades con las cuales rehacen el cuadro de proteccionismo que
pasan a recibir, satisfaciéndose con el suceso aflictivo.

“Una terapéutica bien orientada deberá fundamentarse siempre en la realidad del Espíritu y en los reflejos de su psiquismo en el cuerpo. De la misma forma, ante los fenómenos perturbadores de la mente, el conocimiento del estado somático es de importancia para evaluar sobre su influencia en el comportamiento mental.

“Espíritu y cuerpo, mente y materia no son partes independientes del ser, sino complementos uno del otro, que se interrelacionan poderosamente a través del psicosoma o cuerpo intermediario periespíritu-, encargado de plasmar las necesidades evolutivas del ser eterno en la forma física y conducir las emociones y acciones a las telas sutiles de la energía pensante, inmortal, entonces reencarnada. Sin esa visión de la realidad del hombre, su análisis es siempre deficiente y el conocimiento sobre él resulta de pequeña monta.

“Los traumas, el estrés, las desarmonías psíquicas y las manifestaciones genéticas están impresas en ese cuerpo intermediario, que es el modelo organizador biológico bajo la acción del Espíritu en proceso de evolución e irán a expresarse en el campo objetivo como necesidad moral de reparación de crímenes y errores antes practicado. Si aquellas causas no proceden de esta existencia, deben de haber sido en otra anterior. Igualmente, las conquistas del equilibrio, de la salud, de la inteligencia, del idealismo, resultan de las mismas realizaciones actuales o pasadas que marcan al ser.

“La evolución es inexorable y todos la realizarán con el esfuerzo personal, aunque bajo estímulos y directrices superiores que la Paternidad Divina dispensa igualmente a todos.
“La transitoriedad de una existencia corporal, como su brevedad en el tiempo son insuficientes para el proceso de mejoramiento, de belleza, de felicidad a que estamos destinados. Las diferencias entre lo bruto y lo armónico, lo sabio y lo ignorante, lo feliz y lo desventurado confirman la buena o mala utilización de las experiencias anteriores, así como señalan las mayores o menores vivencias más o menos numerosas de unos y otros. La reencarnación es, por tanto un proceso interminable de crecimiento ético-espiritual, posibilitando la adquisición de valores cada vez más importantes en la conquista de la Vida. Sería irrisorio limitar la suma de títulos iluminativos al Espíritu proyectado en la sublime aventura de la evolución, teniendo por delante lo indimensionable del tiempo que le está destinado. En ese contexto, la dolencia es un accidente de tránsito evolutivo de fácil corrección, experiencia de sensación desagradable que incita a la adquisición del bienestar y de las emociones saludables, ocurriendo por opción exclusiva de cada cual y solamente el propio individuo deberá resolver, corregir y de ella librarse.”

El interés general era manifiesto. Los rostros de todos denotaban satisfacción. Pasado un
breve tiempo, dio curso a la exposición:

-“Los procesos degeneradores que se manifiestan como enfermedades dilacerantes y de largo tránsito proceden siempre del carácter moral del hombre, con las excepciones de aquellos que lo solicitan para enseñar a los demás abnegación, dignidad y sublimación. Se originan en los profundos y recónditos pliegues del temperamento rebelde, violente, egoísta y estallan como flores en descomposición en los órganos que se desintegran, sin posibilidades de recuperación. Se puede decir que esos mecanismos ulcerantes siempre se presentan en los déspotas, en los sanguinarios, en los dictadores, cuando son exonerados del poder o aún durante su dominación reflejando los terribles contingentes de energías mortíferas que cargan íntimamente. Sus momentos finales son caracterizados por dolores agudos y descomposición en vida, del cuerpo que ultrajaron con la mente perversa e insana.

Cuando esto no ocurre, huyen del mundo a través de suicidios cobardes, que demuestran su fragilidad moral o parten de la Tierra víctimas de accidentes y homicidios dolorosos. Lo mismo ocurre con aquellos que se valieron del ropaje físico para el mercado del sexo, de las sensaciones groseras y viven aspirando siempre los tóxicos de elevado potencial de destrucción vibratoria. En su tormento, son aniquilados por el psiquismo que les consumió las fuerzas y la capacidad de vivir por encima de los bajos patrones morales a los cuales se entregaron. Y mismo cuando, en el cansancio de los años y en el desgaste de la vitalidad se resuelve por cambios éticos, por asumir una nueva compostura, no logran tiempo para evadirse a los efectos de los actos pasados, cayendo en los engranajes trabados y estropeados del organismo esclavo de las construcciones mentales viciosas.

“La mente, exteriorizando las aspiraciones del Espíritu, impone a la organización somática
sus propias aspiraciones y preferencias, que se corporifican, cuando son mórbidas, en las más diferentes dependencias y patologías, responsables por la des-articulación de sus mecanismos. Siendo así, cualquier abordaje terapéutico no debe ser parcial y sí holístico, atendiendo a todas las partes constructivas del ser. En buena hora, la consciencia médica confiere atención a las terapias alternativas que, en su mayoría, consideran al hombre como un ser total y lo buscan en lo esencial, inmortal, trabajando sobre su realidad profunda, que es el Espíritu, la fuente de energía que se manifiesta en el cuerpo. De esta forma, mediante el nuevo modelo biológico, toda tentativa en favor del equilibrio debe fundamentarse en la transformación moral del paciente, en su re-composición emocional, originada en el cambio de los paneles mentales para la adopción de pensamientos sanos y en la vivencia acorde con los ideales de engrandecimiento, que con catalizadores de las fuerzas vivas presentes en la naturaleza - sintonía ecológica - que interactúan en su constitución global. De ahí nace la preocupación con el verde, la armonía del medio ambiente y su preservación forman parte del esquema de salud social, mudando completamente los conceptos modernos de la agricultura industrial para lograr la superproducción con los consecuentes daños que resultan de las aplicaciones químicas, así
como las actuales alucinaciones inmobiliarias que destruyen la flora, tanto cuanto la polución de los ríos, lagos, aire y mares con los desechos químicos de las fábricas, como el mercurio, en las áreas de minería y todos los factores que se transforman en lluvias ácidas destructoras, en el aumento de las áreas desérticas y en el efecto estufa avasallador...

“El hombre, desorientado y ambicioso, destruyendo la vida del planeta, se mata también, así como casi elimina sus posibilidades futuras, en la menor de las hipótesis, retrasándolas.

“Cualquier modelo de salud holística tendrá que abarcar el conjunto de necesidades humanas y nunca detenerse solamente en sus partes, aisladamente.

“El hombre es miembro de la Vida, tiene vida integrada en la naturaleza y debe considerado globalmente, alterando el tradicional modelo biomédico hacia una visión más completa, en la cual el amor, conforme la propuesta de Jesucristo, tenga prevalencia, marcando definitivamente las actitudes y conductas de cada uno. En cuanto la Medicina no se una a la Psicología, a la Ecología, a la Agricultura y a otras doctrinas afines para un más amplio conocimiento del ser, dándole una conducta holística, las terapias proseguirán siendo deficientes, incapaces de integrarlo en el contexto de la realidad a la cual pertenece, minimizando solamente las dolencias sin erradicarlas, atendiendo a las partes sin mayor acción en el conjunto, permaneciendo así, incompleta, insuficiente por tanto, para la finalidad de la salud global.

“Jesucristo, por conocer profundamente al hombre, lo curaba, advirtiéndole para evitarle el compromiso negativo, de manera de asociarlo al bien general, gracias a lo cual se ahorraba otros males mayores.”

Y haciendo una pausa más demorada, concluyó:

 -“El hombre del futuro, después de superar sus deficiencias presentes, recibirá el más amplio auxilio de la Medicina, adquiriendo la salud integral, que será también el resultado de su perfecta consciencia de amor y respeto a la vida.”

El crepúsculo fue sustituido suavemente por el manto oscuro de la noche salpicada de estrellas fulgurantes y una claridad de luna cubrió todo el recinto donde era posible sentir la emoción general.
La reunión fue cerrada en un clima de paz.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Momentos de Salud y de Conciencia

La conquista de la salud integral es la meta ambicionada por la criatura humana.
Conseguir la armonía entre el equilibrio orgánico, el emocional y el psíquico, en un cuadro general de bienestar, constituye un gran desafío para la inteligencia humana que, desde hace milenios, recurre a las mas variadas y complejas experiencias, que han dado por resultado admirables y valiosas conquistas.

Gracias a esa labor específica, aliadas a otras de la ciencia apoyada en la tecnología, en lo que respecta al medio ambiente y a los factores destructivos de la vida humana alcanza hoy los más elevados índices de longevidad de todos los tiempos.

El hombre ha conseguido eliminar de la Tierra enfermedades que el pasado diezmaban pueblos enteros, con la permanente amenaza de extinción del género humano.
La precisión en el diagnóstico y el uso de sofisticados aparatos están logrando el milagro de detectar graves enfermedades antes de su calamitosa manifestación, o durante su inicio, junto a terapéuticas avanzadas que prolongan la existencia carnal, disminuye los dolores y preservan los órganos, aunque se encuentren afectados.

Por cierto, nuevas enfermedades surgen y toman cuenta de los paisajes humanos, a pesar de ser estudiadas y combatidas sin tregua.
Instintivamente, el ser procura evitar el sufrimiento o liberarse de él valiéndose de todos los recursos imaginables.

El temor al desgaste, al dolor y a la muerte se presenta incito en todos, bajo el comando de la necesidad de preservar la vida, lo cual es una bendición que evita al máximo los actos de desesperación extrema que derivan en el suicidio, ese nefasto enemigo de la trayectoria evolutiva del espíritu.
A causa de la inferioridad humana, los factores de perturbación y desorden subsisten en el área de la salud, desarrollando enfermedades desgarradoras.
A medida que la criatura se auto-descubre y se auto-penetra con los equipamientos del amor, constata que la salud es una conquista interior que se refleja en el cuerpo como
resultado de la armonía íntima.

Felizmente, la ciencia médica amplia su elenco conceptual en torno a la salud y la enfermedad, y recurre a otras disciplinas que contribuyen con eficacia al bienestar de los seres.


Las modernas comprobaciones de la Psicosomática demuestran que los fenómenos patológicos, tanto del sector psíquico como del emocional, se transfieren fácilmente hacia el orgánico, y preparan el campo para la aparición de enfermedades de variada génesis. Una vez perturbado el equilibrio energético de sustentación de las células, los factores inmunológicos se alteran bajo el bombardeo de descargas mentales destructivas, dando lugar a la instalación y el desarrollo de los agentes mortíferos que producen la degeneración del organismo.

Por esa razón, se hace imprescindible establecer una era de nueva conciencia de la responsabilidad, a fin de que, lúcido y equilibrado, el individuo defina los paradigmas de una conducta moral y mental armoniosas, para la adquisición del valioso patrimonio de
la salud.

Jesús, en todo el Evangelio, exalta la armonía moral y emocional de la criatura frente a la Vida, como factor esencial para su salvación: el estado de salud integral.
Psicoterapeuta fuera de lo común, propuso el auto-examen a modo de receta para la adquisición de la paz, como consecuencia de las propuestas del amor a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a si mismo.

Síntesis de inigualable sabiduría, el amor es la clave para el enigma salud-enfermedad.
Con posterioridad, actualizando el pensamiento del Maestro, Allan Kardec estableció en la Caridad la terapia para la paz y el modelo de aplicación apropiada para el amor.
En la actualidad, diversas ciencias concuerdan con esos programas, especialmente las Psicologías Transpersonal, Transaccional y Creativa, que invitan al autoencuentro, a la
liberación de los residuos mentales y morales, a la conquista del ego y la plenitud del self, del yo espiritual eterno en su inevitable proceso de crecimiento.

Con el deseo de participar de ese bendito esfuerzo desarrollado por los sacerdotes del área de la salud, presentamos al querido lector esta modesta contribución que, aunque sin innovar, pretende tender un puente entre las excelentes contribuciones del conocimiento tecnológico y las enseñanzas sabias de Jesús y Allan Kardec, para disminuir el abismo entre la Ciencia en sí misma y la Religión, a fin de que avancen unidas en beneficio de las criaturas y de la sociedad, que marchan en busca de un mañana feliz.

Esperamos que estos momentos de salud sean el pórtico para la conquista de la salud integral, y nos sentimos compensados por el placer de participar en la obra del Señor como servidores menores y devotos.

Salvador, 22 de octubre de 1992
Juana de Angelis.

AMOR FRATERNAL

martes, 3 de noviembre de 2015

Las relaciones familiares

Constelación familiar
Divaldo Franco - Joanna de Ângelis

Dado que el hogar, es fundamentalmente, la representación minúscula de la sociedad, su célula inicial, es razonable que esté constituido de forma tal que se prolongue con naturalidad a través del grupo social en dirección a toda la humanidad.

Los hábitos adquiridos en el hogar tendrán un carácter permanente, porque se fijarán en el comportamiento de los educandos, dando lugar a comportamientos felices o conflictivos.
Ciertamente, debido a los diferentes tipos humanos que existen en todas partes, siempre habrá enfrentamientos entre las diferentes personas, ya sea en la intimidad doméstica o fuera de ella.No obstante, la buena formación moral se sobrepondrá en detrimento de los incidentes de menor importancia.
De eso modo, la constelación familiar debe estar formada por sentimientos de afectividad sin sentimentalismo exagerado, y de disciplina sin rigidez.

Observar a cada hijo con atención, a fin de descubrir el nivel espiritual en el que se encuentra, sus aspiraciones y posibilidades, es un deber impostergable de los padres, que no puede ser transferido a empleados remunerados. Del mismo modo, la convivencia maternal, en contacto frecuente con los hijos desde su nacimiento, contribuirá para darles seguridad emocional y alegría de vivir.
Se ha comprobado que en la psicogénesis de muchos trastornos depresivos de la infancia se encuentra la ausencia de la madre, esto es de su cariño, de su contacto físico, que deja la impresión del abandono, y se convierte en amargura inconsciente en el niño, que al verse desamparado, cae en una profunda melancolía. El regreso de la madre, el apoyo del regazo afectuoso producen una inmediata alteración de la conducta afectiva, que beneficia al infante con la recuperación de la salud, con la alegría de vivir.

El hogar no es solamente el lugar de los deberes, sino también del placer, de la alegría de convivir y sentir la familia, de experimentar júbilos y programar festejos que puedan favorecer las buenas relaciones sociales.
Por eso mismo, es justo que en él reine un clima emocional agradable, de equilibrio, en vez de ser un lugar donde las quejas y los reclamos se hacen normales, de tal manera que el ambiente esté siempre contaminado de malhumor y de pesimismo.
Incluso si hay dificultades y problemas, lo cual es perfectamente normal, estos deben ser examinados con naturalidad, sin llegar a los extremos de la rebeldía o los ocultamientos para disfrazarlos, dando una falsa idea de que todo está bien. Cuando los hábitos de confianza y de lealtad en la convivencia doméstica no se producen, la familia comienza a desorganizarse y avanza hacia su desintegración. Es imprescindible, por lo tanto, antes de que esto ocurra, que todos los miembros estén informados de los acontecimientos que tienen lugar en el nido familiar, para que todos unidos contribuyan, de acuerdo a sus posibilidades, a solucionar las dificultades y ampliar los buenos resultados del trabajo desarrollado.

Los niños, en razón de la falta de experiencia, no deberán participar de los debates mas graves de la convivencia familiar, lo que no significa desconsideración por ellos, sino el cuidado normal que merecen, evitándoles temores injustificables antes de que dispongan de las condiciones adecuadas para el buen entendimiento.
Por los tanto, la camaradería en el hogar es esencial para una convivencia feliz.

Cuando el hogar esta desprovisto de los valores de la alegría, del bienestar, del respeto recíproco, se trata de buscar fuera de él, en ambientes poco saludables, los estímulos necesarios para la propia existencia. Al no saber discernir aún, los educandos son permeables a los acontecimientos y costumbres del lugar, aprendiendo a convivir con ellos, adaptándose a los mismos y eligiéndolos. Lo que no encuentran en su casa y perciben afuera de ella los atrae, los motiva y despiertan su interés.

Se excluyen en este capítulo, las célebres prohibiciones, casi todas irracionales.
Los adultos, impacientes e inmaduros, optan por no explicar las razones por las que determinados comportamientos son buenos y otros son malos, y establecen reglas de prohibiciones que despiertan la curiosidad y el deseo de conocerlos, por creer que encierran un contenido mágico y fascinante.
La orientación correcta con respecto al comportamiento y las explicaciones oportunas en torno de los prejuicios que surgen de algunos de ellos, eliminan del imaginario infantil aquella atracción perturbadora sin traumas, y auxilian al entendimiento de los valores que constituyen el bienestar, así como de aquellos que conducen al sufrimiento, a los estados de ansiedad y de amargura.

El diálogo franco y abierto en torno de todos los temas es siempre la solución de las incógnitas y el amigo de buen entendimiento entre las personas en el hogar, en el trabajo, en la calle, en la sociedad...

Sin embargo, no siempre todo será color de rosa, porque los padres, por más abnegados que sean, también padecen conflictos, incertidumbres y frustraciones que no consiguen superar.
Los hijos, a su vez, deben entender esa circunstancia y procurar auxiliar a los padres en esos momentos de alboroto, demostrándoles afecto y cariño, sentimientos de apoyo y gratitud, liberándose al mismo tiempo de cualquier conflicto que pueda surgir.
Ese intercambio saludable proporciona seguridad emocional a los diversos miembros de la familia, porque de esa manera se sienten participes de todo cuanto acontece en el seno de la familia, pues su contribución, por pequeña que sea, adquiere importancia y valor.




Más tarde, las experiencias que se van acumulando en las relaciones domésticas serán automáticamente transferidas hacia la convivencia fuera del hogar, donde las luchas son más severas y la ausencia de parámetros de afectos contribuya para definir en torno de aquellos que deben ser elegidos como amigos, así como de los que pasarán a ser apenas conocidos, merecedores de consideración, pero no de confianza o de intimidad.
En ese ambiente de entendimientos familiar, todos se auxilian recíprocamente, en las actividades domésticas, en los trabajos escolares, en las preocupaciones de orden económico, tratando de evitar siempre la exageración de gastos y de consumismo, que son siempre perturbadores y responsables por situaciones angustiosas con relación al futuro.

La conciencia colectiva en la familia es el resultado de la participación de todos sus miembros en los acontecimientos diarios, y hace posible el trabajo general y ordenado de preservación del afecto y de sustento del respeto.

Sin embargo, cuando algún miembro de la familia no consigue ajustarse al programa general, lo que siempre sucede, en vez de ser expulsado del grupo, es conveniente considerarlo como alguien necesitado de comprensión y no como un portador de impedimentos, evitando de esta manera la antipatía o la animosidad, sean ocultas o declaradas.

Dado que la familia esta formada por espíritus de diversas procedencias, algunos de los cuales son cobradores de deudas anteriores, es comprensible que se manifiesten con irritabilidad, constante insatisfacción, agresividad o reacciones a los planes de entendimiento colectivo. Este siempre será un miembro creador de problemas, el quejoso, el condenado, el rebelde...Frágil espiritualmente, corre el peligro de caer en fuga a través de las drogas, o el alcohol, y en su inseguridad, se puede iniciar en el robo, como recurso psicológico para llamar la atención.



Entonces se convierte en un verdadero desafío familiar, que debe ser tenido en consideración, puesto que es una representación minúscula en relación a lo que se encontrará multiplicado en la sociedad fuera del hogar, que exigirá un comportamiento equilibrado y desafiante.

Por lo tanto, la familia es la célula primordial del grupo social, el reducto donde se forjan los sentimientos y las capacidades para las relaciones humanas en todas partes. 
Mantener, de ese modo, una convivencia agradable y lozana, es la regla para proceder bien en el hogar, con miras a los enfrentamientos colectivos en el futuro.



AMOR FRATERNAL

sábado, 24 de octubre de 2015

Adquisición de la Conciencia

Momentos de Salud y de Conciencia
Divaldo Franco - Juana de Ângelis

En el momento de concientización, es decir, en el instante a partir del cual consigues discernir con acierto, usando como parámetro el equilibrio, alcanzas un nivel elevado en la condición de ser humano.
Efecto natural del proceso evolutivo, esa conquista te permitirá determinar el valor de factores profundos, tales como el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, el deber y la irresponsabilidad, la dignidad y la humillación, la nobleza y la vulgaridad, lo lícito y lo irregular, la libertad y el libertinaje.

Al trabajar con datos no palpables, sabrás seleccionar los fenómenos de la existencia y los acontecimientos, para que tus formas de seguridad sean aquellas que proporcionan bienestar, armonía, progreso moral, tranquilidad...
Esa conciencia no es de naturaleza intelectual ni una actividad de los mecanismos cerebrales, sino la fuerza que los impulsa, porque ha nacido con las experiencia evolutivas, exteriorizándose en forma de acciones.
La encontramos en personas incultas intelectualmente, y ausente en otras que son portadoras de conocimientos académicos.

Si analizamos la conducta de un especialista en problemas respiratorios,que conoce intelectualmente los daños provocados por el tabaco, por el alcohol y otras drogas adictivas, y que a pesar de eso utiliza alguno de dichos flagelos, significa que aún no logro la conquista de su conciencia. Sus datos culturales son tan frágiles que no dispone de valor para fomentar en sí mismo una conducta saludable.

Por extensión, la persona que comete un crimen del aborto -bajo falsos argumentos legales o reclamando derechos que cree poseer-, así como todos aquellos que los promueven o ejecutan, incurren en la misma falta de conciencia, pues se comportan bajo la acción del instinto y, a veces, de la astucia y la comodidad disfrazadas de inteligencia.
Otros individuos, a pesar de que no tienen conocimiento intelectual, poseen lucidez para actuar ante los desafíos de la existencia, y eligen el comportamiento no agresivo y digno, incluso con la contribución del sacrificio.

La conciencia puede ser entrenada mediante ejercicios de los valores morales elevados, que tienen por objetivo el bien del prójimo y, por consiguiente, el bien propio.

El esfuerzo para adquirir hábitos saludables conduce a la concientización de los deberes y de las responsabilidades pertinentes a la vida.
Heredero de sí mismo, de las experiencias pasadas, el ser evoluciona por etapas en las que adquiere nuevos recursos, corrige errores anteriores y suma conquistas. Jamás retrocede en ese proceso, aunque reencarne entre las paredes de enfermedades que limitan el cuerpo, la mente o la emoción, generando tormentos. Los logros evolutivos permanecen adormecidos hasta que en futuros proyectos se manifiestan con lucidez.

La adquisición de la conciencia es el desafío de la vida que merece examen, consideración y trabajo.




Tu existencia terrena puede ser considerada una empresa que debes dirigir en forma segura, lo mas cuidadosamente posible.

Tendrás que trabajar con algunos datos concretos y con otros más abstractos en el área de la programación de actividades, a fin de alcanzar el éxito. El empeño y la dedicación se transformarán en mecanismos para obtener ganancias, a los que siempre podrás recurrir durante las situaciones difíciles.
Algunas breves reglas te ayudarán en el desempeño de tu emprendimientos:

    Administra tus conflictos. El conflicto psicológico es inherente a la naturaleza humana, y todos lo sufren.
    Evita elegir hombres-modelo para seguir. Ellos también son vulnerables a las mismas presiones que tú experimentas y, a veces, se comprometen, lo que en modo alguno debe constituir una falta de estímulo para ti.
    Concédete una mayor dosis de confianza en tus valores, dignificándote con el esfuerzo para mejorar siempre y sin desánimo. Si te equivocas, vuelve a intentarlo; y si aciertas, sigue adelante.
    No evites enfrentar los problemas usando expedientes falsos, comprometedores, que te sorprenderán más tarde con dependencias infelices.
    Reacciona contra la depresión, trabajando sin auto-compasión ni comodismo perezoso.
   Ten en mente que tus problemas no son los peores; tienen el peso y el volumen que tú les atribuyes.
    Libérate de la queja pesimista y medita más en las fórmulas para preservar y producir.
    Nunca cedas espacio a la hora vacía, que se llena de tedio, malestar y turbación.
    Lo que hagas, hazlo bien, con dedicación.
   Recuerda que eres humano, que el proceso de concientización es lento, y que adquirirás seguridad y lucidez a través de la acción continua.



Interesado en descifrar los enigmas del comportamiento humano, Allan Kardec indagó a los Benefactores y Guías de la Humanidad, según se lee en El libro de los Espíritus, párrafo 621:

-¿Dónde está escrita la ley de Dios?
- En la conciencia. - Respondieron con sabiduría.

La conciencia es el nivel elevado al que debes acceder a fin de avanzar rumbo a la angelitud.


Un abrazo fraterno.
AMOR FRATERNAL













jueves, 22 de octubre de 2015

LOS PADRES

Constelación Familiar

Divaldo Franco - Joanna de Ângelis

Los padres


Una constelación familiar está compuesta por espíritus afines, ya sea por las realizaciones nobles del amor o por los graves compromisos perturbadores a los que se vincularon en otras existencias. De todos modos, esta unión puede organizarse con otros espíritus que se postulan al cariño, como ensayo para ampliar sentimientos afectivos en torno de la sociedad en general, para organizar la sociedad universal...
A los padres les cabe la importante y laboriosa tarea de prepararse a sí mismos para el sublime cometido, gracias al cual se desarrollan, en un incesante crecimiento, los valores intelecto-morales, preparándolos para las inestimables conquistas de la paz y de la felicidad que anhelan.
Comprometidos antes del renacimiento, a causa de los deberes impostergables, los espíritus que conformarán el grupo familiar asumen responsabilidades frente a la futura descendencia, al elaborar planes y proyectos que se deberán ejecutar cuando se encuentren en la organización carnal, de modo de cumplir con la imposición evolutiva.

Consultados los mapas de las responsabilidades personales, los guías espirituales les presentan a aquellos que habrán de ser sus hijos, con cuya convivencia desarrollarán los sentimientos de amor y propondrán las pautas para el proceso de crecimiento espiritual, en el cual todos deberán alcanzar las metas que persiguen.
Por tanto, preparados por anticipado, esos futuros padres diseñan los programas de auto-iluminación, de responsabilidad frente a la vida, que les permite ejercitar la paciencia y el amor para el éxito de la empresa, y tomar conciencia de las altas responsabilidades que habrán de asumir.
Reencarnados, avanzan a veces por caminos diferentes hasta el momento del reencuentro, cuando se identifican afectivamente, vinculándose para llevar a cabo la unión conyugal indispensable para la organización de la familia.

No siempre, sin embargo, los planes cuidadosamente elaborados pueden desarrollarse conforme sería lo ideal, dentro de la programación establecida, debido a la precipitación emocional y al desajuste psicológico, como consecuencia del ímpetu y la inmadurez sexual, que invariablemente se transforma en conflicto e insatisfacción.
En ese caso, los arrebatos de la pasión consumen los mejores sentimientos, empujando a la pareja hacia un futuro tedioso en la relación o hacia la agresividad como fruto de la saturación y del despertar de los nuevos apetitos...
Para evitar los dramas de esa naturaleza es indispensable que haya una conciencia de responsabilidad en el uso del sexo, cuyo objetivo primordial es la procreación, además de las bendiciones que derivan de la verdadera unión de los individuos que se renuevan mediante las hormonas que fluyen del vínculo matrimonial, tanto las de naturaleza fisiológica, como aquellas otras que conducen cargas emocionales que los equilibran y pacifican.

Por los tanto, la paternidad como la maternidad, debe ser responsable, consciente del significado de la unión, a fin de que sean evitados los recursos dañinos del aborto provocado y de sus lamentables trastornos de graves consecuencias.
El aborto jamás resuelve o suprime los errores cometidos por imprevisión, puesto que da lugar al crimen del niño por nacer, que agrava el proceso evolutivo de aquel que lo comete.
La madurez psicológica, que se expresa a través de la conciencia del deber y de la adquisición de un trabajo digno que otorga seguridad a la descendencia, se convierte en una necesidad, incluso antes de que se asuma el compromiso familiar.

La vida no se improvisa, toda ella es una obra de organización superior que debe ser llevada adelante con seriedad y seguridad.
De ese modo, la disciplina moral en la conducta de la pareja - conyúgues o no - es un factor de relevante significado para la organización familiar, al proporcionar la identificación de sentimientos entre los miembros que la constituirán.

Por eso el amor es fundamental para una legítima relación afectiva, y nunca puede ser descartado ni sustituido por los desvíos del comportamiento o fraude moral, que involucren a uno u otro miembro de la pareja.

Desde el momento del nacimiento de un hijo, los padres son invitados por la vida a un cambio en los objetivos existenciales.
Al principio, cuando se preparaban para el placer, para el disfrute de las alegrías de la vida en común, todo era divertido y cordial, pero con la llegada del hijito un natural cambio de conducta debe tomar el lugar de las aspiraciones vigentes, porque a partir de entonces, la responsabilidad para con el de la propia carne se vuelve primordial.
Los cuidados que el recién nacido exige alteran completamente los hábitos mantenidos hasta entonces, proponiendo nuevas conductas y actividades, en las cuales la renuncia personal comienza a imponerse en beneficio del ser frágil y en desarrollo, que espera apoyo y orientación de sus padres.
A partir de allí, los placeres personales se convierten en deberes para con el hijito, transformándose en una felicidad, en una infinita satisfacción de cuidarlo y darle la asistencia emocional y moral que necesita, en la condición de avecilla sin plumas que requiere tiempo para comenzar su propio vuelo...

La conducta de los padres en su relación mejora de manera equivalente, porque educar en un ofrecer ejemplos, dado que el educando copia con más facilidad las lecciones vivas que le son presentadas, antes que las teorías con es informado.
Si los ejemplos en el hogar son fecundos en amor, respeto y paciencia, los hijos se tornan afables, dignos y gentiles, a excepción de aquellos que son portadores de trastornos de conducta o víctimas de fenómenos teratológicos (1), debido a la necesaria imposición expiatoria.
Incluso en esos casos, las vibraciones que derivan de la conducta de los padres contribuyen en gran medida para la paz y el equilibrio de esos espíritus que se encuentran en lucha de sublimación en el crisol de las impostergables reparaciones.

La capacidad de repartir el amor, cuando la descendencia se multiplica, es otro deber del que los padres deberán tomar conciencia, para evitar situaciones de conflictos por celos reales o no, a través de atenciones especiales con relación a unos en detrimentos de otros, porque todos proceden de la misma cadena genética.
Se sabe que muchos espíritus que renacen en el mismo hogar, no siempre son acreedores del mismo afecto, no obstante, esa es la oportunidad de unión y de reparación, para armonizar los sentimientos en un mismo tono vibratorio de simpatía.

Desdichadamente, la falta de madurez psicológica de muchos adultos que se convierten en padres, los conduce a comportamientos infantiles, intentando mantener los mismos hábitos que tenían antes de tener hijos.
Si consideramos los modernos modelos de tolerancia para con las conductas morales permisivas, esos adultos lamentan no poder disfrutar de los engañosos placeres, al ignorar las nuevas responsabilidades, a fin de mantenerse distantes de los deberes nuevos que les corresponde atender.
Piensan que convirtiéndose en proveedores de los recursos que mantienen el hogar, ya están demasiado sacrificados como para asumir nuevos compromisos y renuncias.
Prosiguen en las actitudes irresponsables que tuvieron con anterioridad o transfieren sus frustraciones hacia los hijos, ofreciéndoles bienestares inadecuados, empujándolos a asumir compromisos livianos y frívolos, vinculados mas a los placeres sensoriales, sin los correspondientes deberes para con el desarrollo de la inteligencia, de la moral, de la salud mental.

Muchas madres transmiten a sus hijas, aún pequeñas, sus angustias y frustraciones, convirtiéndolas en modelos infantiles que imitan a los adultos, robandoles la infancia, alejándolas de las benditas oportunidades de vivir en forma conveniente a la construcción de valores significativos, anticipándoles el desarrollo de la sensualidad, del erotismo, de la falta de respeto por el cuerpo y la vida...

Padres varones inescrupulosos inician a sus hijos en los vicios que les engalanan la personalidad, desde temprana edad, induciéndolos al tabaco, al alcohol, a la agresividad, a la falta de respeto en el hogar y posteriormente en la sociedad.

Muchos otros, adornan a sus hijos como si fuesen objetos de exhibición, y de esa forma se muestran a sí mismos a través de ellos, al llamar la atención para una exhibición sin mayor preocupación con el carácter, con la realización íntima.

Los hijos son responsabilidades serias que no pueden ser descuidadas sin las correspondientes consecuencias.

Mientras no surja una conciencia doméstica fundamentada en el amor responsable y profundo, sin las sensibilidad de la inmadurez psicológica de los individuos desequilibrados, la familia sufrirá la atrofia de los valores morales, cayendo en la anarquía y en la insensatez que caracteriza a la sociedad contemporánea.

Por otro lado, la madurez sexual extemporánea, como resultado de las provocaciones pornográficas y del erotismo que va en aumento condice a los jóvenes a relaciones momentáneas, desprovistas de significado, a veces por curiosidad y en otros momentos por impulsos salvajes, que empujan a las jóvenes aún adolescentes y totalmente sin preparación hacia la maternidad, procreando sin conciencia para luego abandonar a los hijos, a semejanza de algunos animales que se liberan de las crías con total insensibilidad.
Esos huérfanos de padres vivos, incluso cuando son amparados por sus abuelos amargados, que en ellos se cobran la irresponsabilidad de los hijos, se desarrollan casi siempre sin afecto, relegados a planos secundarios, considerados cargas indeseables, que dificultarán la economía social con pesado tributo.

Rebeldes con la situación en la que se encuentran, se reúnen en bandas, en tribus, en grupos de excluidos, para aumentar los conflictos que estallan en las calles, en las comunidades, en el terrorismo, en la criminalidad desordenada...
Otros son recolectados por los traficantes de drogas que los utilizan como distribuidores de ese sórdido vehículo de descomposición moral y humana, copartícipes de la muerte anticipada,que se extiende por los antros escondidos o aparecen en los departamentos de lujo y de locura, arrebatando vidas...

El hogar, por tanto, cuando se pervierte, amenaza la estructura de la sociedad. 
El Hogar, no obstante, se sustenta en las bases vigorosas que son los padres, por cuanto de ellos depende su edificación o su derrumbe.
El decálogo mosaico aborda el mandamiento en el cual la Ley Divina impone el amor y el respeto al padre y a la madre, pero también pertenece al Soberano Código el mandato según el cual los padres deben esforzarse por merecer el respeto y el amor de sus hijos a traces de su conducta en relación a los mismos.