sábado, 9 de febrero de 2013

JUSTICIA DE LA REENCARNACION - PARTE II

Seguimos estudiando este tema tan interesante y para poder comprender un poco mas a que se refieren los Espíritus cuando nos explican la Justicia de la reencarnacion vamos a publicar tres comunicaciones de Espíritus que nos cuentan como fue su despertar en el Mundo de los Espíritus y las consecuencias del actuar en sus vidas.
Nos serviremos de dos casos extraídos del EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO y el libro EL CIELO Y EL INFIERNO del Maestro Allan Kardec.
En una proxima etapa vamos a incluir algunos casos del libro LA OTRA MIRADA de nuestros amigos de Rafaela, Alicia Ristorto y Raúl Drubich.


Un reino terrestre 

¿Quién mejor que yo puede comprender la verdad de estas palabras de Nuestro Señor? Mi reino no es de este mundo. El orgullo me perdió en la tierra. ¿Quién comprendería la nada de los reinos de ese mundo si yo no lo comprendiese? ¿Qué me he traído de mi reinado terrestre? Nada, absolutamente nada; y para que la lección fuese más terrible, ni siquiera lo conservé hasta la tumba. Reina fuí entre los hombres, reina creí entrar en el reino de los cielos; ¡engañosa ilusión! ¡Qué humillación cuando en vez de ser recibida allí como soberana, vi sobre mí, y mucho más altos, hombres a quienes creía muy pequeños y que yo despreciaba porque no eran de sangre noble! ¡Oh! ¡Entonces comprendí la esterilidad de los honores y de las grandezas que con tanta avidez se buscan en la tierra! Para prepararse un lugar en este reino, es necesario la abnegación, la humildad, la caridad en toda su celeste práctica, y la benevolencia para todos; nadie os pregunta lo qué habéis sido, qué rango habéis ocupado, sino el bien que habéis hecho, las lágrimas que habéis enjugado. ¡Ah! Jesús, tú lo has dicho, tu reino no es de la tierra porque es preciso sufrir para llegar al cielo, y las gradas del trono no aproximan a él: los senderos más penosos de la vida son los que conducen allí; buscad, pues, el camino a través de los abrojos y de las espinas y no entre flores. Los hombres corren tras los bienes terrestres como si debieran conservarlos siempre; pero aquí ya no hay ilusión, ven muy pronto que solo se asieron a una sombra y despreciaron los únicos bienes sólidos y duraderos, los únicos que les sirven en la celeste morada, los solos que pueden franquearles la entrada. Tened piedad de aquellos que no ganaron el reino de los cielos; ayudadles con vuestras oraciones, porque la oración aproxima al hombre al Todopoderoso; es el eslabón que une el cielo a la tierra; no lo olvidéis. (Una reina de Francia. Havre, 1863.)EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPÍRITISMO





Juliana-María,
la mendiga
En el pueblo de Villate, cerca de Nozai (Loira inferior) había una pobre mujer llamada Juliana-María, anciana achacosa, que vivía de limosna. Un día cayó en un estanque, de donde la sacó un habitante del país, M. A..., quien la socorría habitualmente. Transportada a su domicilio, murió poco tiempo después de resultas del accidente. La opinión general fue que quiso suicidarse...
 
Evocación: Mi buena Juliana-María, ¿sois feliz? Eso es todo lo que quería saber, lo que no me impedirá pensar muchas veces en vos y no olvidaros nunca en mis oraciones.
Respuesta: Ten confianza en Dios, inspira a tus enfermos una fe sincera, y saldrás bien casi siempre.
No te cuides jamás de la recompensa que puedes tener, que será mucho mayor de lo que tú esperas...
 

El Espiritismo te explica mi lenguaje como espíritu. No tengo necesidad de entrar en detalles sobre este asunto. Creo también inútil explicarte mi existencia precedente. La posición en que tú me has conocido en la Tierra debe hacerte comprender y apreciar mis anteriores existencias, que no fueron siempre sin reproche. Llevando una vida de miseria, achacosa, y no pudiendo trabajar, mendigué toda mi vida. No adquirí ningún tesoro. En mi vejez, mis pequeñas economías se limitaban a un centenar de francos, que reservaba para cuando mis piernas no podrían llevarme.
Dios ha considerado mi prueba y mi expiación suficientes, y ha puesto un término a ellas, libertándome sin sufrimiento de la vida terrestre, porque no me he suicidado, como se ha creído en un principio. He muerto de repente sobre el borde del estanque, en el momento en que dirigía mi última plegaria a Dios. La pendiente del terreno fue la causa de la presencia de mi cuerpo en el agua.
No he sufrido: soy feliz por haber podido cumplir mi cargo sin trabas y con resignación. Me hice útil, en la medida de mis fuerzas y de mis medios, y evité hacer mal al prójimo. Hoy recibo la recompensa, y doy gracias a Dios, nuestro divino Señor, quien endulza la amargura de las pruebas haciéndonos olvidar, durante la vida, nuestras antiguas existencias, y pone a nuestro encuentro
almas caritativas para ayudarnos a soportar la carga de nuestras faltas pasadas...
                                                                                            La pobre buena mujer Juliana-María
 
Habiéndose evocado en la Sociedad de París el 10 de junio de 1864, el espíritu de Juliana-María dictó, la comunicación siguiente:“Gracias por haber tenido la bondad dc admitirme en vuestro centro, querido presidente. Habéis conocido que mis existencias anteriores eran más elevadas como posición social. Si vine a sufrir esta prueba de la pobreza fue para castigarme de un vano orgullo, que me había hecho rechazar al que era pobre y miserable. Entonces sufrí esta ley justa del Talión que me hizo la más horrible mendiga de esta comarca, y para probarme la bondad de Dios, no era rechazada de todos, como yo temía. También he soportado mi prueba sin murmurar, presintiendo una vida mejor de donde no debía volver a esta Tierra de destierro y de calamidad.
“¡Qué felicidad el día en que nuestra alma, joven todavía, pueda entrar en la vida espiritual para volver a ver los seres que ama!, porque yo también he amado, y soy dichosa en haber vuelto a encontrar a los que me han precedido. Gracias al bueno M.A... que me abrió la puerta del reconocimiento. Sin su mediumnidad no podría darle las gracias, probarle que mi alma no olvida las dichosas influencias de su buen corazón y recomendarle propague su divina creencia. Está llamado a conducir almas extraviadas, que esté bien persuadido de mi apoyo. Si puedo le volveré el céntuplo de lo que me ha dado instruyéndome en la vía que seguís. Dad gracias al Señor por haber permitido que los espíritus pudiesen daros instrucciones para alentar al pobre en sus penas, y detener al rico en su orgullo. Sabed comprender la vergüenza que hay en rechazar un desgraciado. Que yo os sirva de ejemplo, a fin de evitar el ir como yo a expiar vuestras faltas en esas dolorosas posiciones sociales que os colocan tan bajo, y hacen de vosotros la escoria de la sociedad.
                                                                                                                                           Juliana-María

Que estos dos ejemplos nos sirvan para reflexionar el porque de nuestras vidas, miremos a nuestro alrededor y observemos si todo lo que nos ocurre no es a causa de nuestros propios errores, ya sean del pasado o nuestro presente.
Un abrazo fraterno.
AMOR FRATERNAL. 

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